El acné juvenil es, claramente, una marca de edad que atraviesa a todas las personas y, en todas, deja un mal recuerdo. No importa cuántos adultos haya alrededor diciendo que “son cosas de la edad», para los jóvenes de entre 12 y 20 años, que se miran al espejo y se notan los brotes de espinillas o puntos negros, el consuelo no es más que un puñado de palabras vacías.
En España, se calcula que casi el 80% de los adolescentes pasan por esta situación en algún momento. Es solo una cuestión estética que, principalmente en esa edad, afecta directamente a la autoestima y la seguridad que un joven puede tener de sí mismo, afectando, en algunos casos, hasta las ganas de relacionarse con sus amigos y con toda la gente que lo rodea.
Para quitar el estigma que existe sobre el acné, hay que empezar por comprender que no es culpa de quien lo padece, sino que es causado por una serie de cambios internos propios de la edad. Si se quiere afrontar esa etapa de la vida de la mejor manera, se debe comprender por qué aparece el acné y aprender a manejarlo sin llegar a desesperarse.
¿Por qué aparece el acné justo ahora?
La causa principal del acné en los jóvenes es el cambio hormonal. Durante la pubertad, el cuerpo aumenta la producción de unas hormonas llamadas andrógenos. Estas hormonas hacen que las glándulas sebáceas de la piel se vuelvan más grandes y produzcan más grasa (sebo), que se acumula junto a las células muertas de la piel y taponan los poros. Ese tapón es el lugar perfecto para que crezca una bacteria llamada Cutibacterium acnes, que provoca inflamación, enrojecimiento y el pus que aparece en los granitos.
Además de las hormonas, existen otros factores que pueden sumar causas a esta afección. La genética, el estrés o el uso de productos cosméticos muy aceitosos pueden repercutir en el funcionamiento de la piel y no dejar respirar al poro.
El conflicto emocional y el espejo
El acné como tal, en cuanto a la salud física, no suele ser más que una molestia, principalmente en la adolescencia. Sin embargo, es importante hablar de lo que sí genera emocionalmente. Hay que ser conscientes de que se trata de una etapa en la que se construye la identidad y, para lograr seguridad, la aceptación del grupo es vital. En este contexto, ya sea por un rechazo real o por el miedo a este, tener acné puede llevar al aislamiento.
Según explica la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el acné puede tener un impacto psicológico muy importante en los adolescentes, afectando a su autoestima y relaciones sociales si no se aborda correctamente. Por ello, el tratamiento del acné no se basa únicamente en prevenir cicatrices físicas, sino en evitar las cicatrices emocionales que pueden quedar en el futuro.
Nuevas formas de tratar el acné
En los últimos años, la medicina dermatológica ha avanzado mucho. Actualmente, además de las cremas que resecan la piel o de pastillas con efectos secundarios, han surgido opciones mucho más amables y efectivas que atacan el problema desde la raíz. Como explica la doctora Rosa Bonal en su blog, la fototerapia para el acné utiliza diferentes tipos de luz para reducir la inflamación y acabar con las bacterias que causan los granos sin necesidad de fármacos agresivos. Se trata de una técnica que combate al acné de forma rápida y segura, ayudando a que la piel se recupere mucho mejor y evita que queden marcas permanentes en el rostro del adolescente.
Consejos prácticos para el día a día
Para evitar la irritación excesiva y cuidar la salud de la piel, se deben seguir algunos hábitos como:
- Mantener una limpieza suave: lavarse la cara dos veces al día con un jabón que respete el pH de la piel. Aquí se trata más de constancia que de intensidad, ya que no por frotar más fuerte se van a ir los granos.
- Evitar el contacto: aunque sea difícil, hay que evitar apretar los granos. La presión solo consigue meter la infección más adentro y puede dejar una cicatriz.
- Protección solar: los tratamientos dermatológicos suelen dejar la piel sensible al sol. Por esta razón, el Ministerio de Sanidad insiste en la importancia de una fotoprotección adecuada para evitar manchas y lesiones en pieles que están bajo tratamiento.
Realidad y mito sobre la alimentación
Que el chocolate y los embutidos son de las principales razones por las que salen los granos es una de las creencias populares más fuertes y conocidas. Sin embargo, la verdad es que no hay una comprobación científica que presente una relación directa y general para todo el mundo. Lo que sí se puede demostrar es que ingerir mucho azúcar refinado puede causar la inflamación general del cuerpo y, en consecuencia, empeorar el acné. Lo recomendable, como en todo aspecto de la salud, es llevar una dieta equilibrada, que sea rica en frutas, verduras y mucha agua.
El papel de la familia y el apoyo profesional
La adolescencia es una etapa difícil, tanto para quien la atraviesa como para su familia. Los padres deben recordar que, principalmente en esos años, su papel es acompañar sin presionar. Se suele dar en muchos casos que, recordarle constantemente a su hijo lo que debe hacer, es visto por el adolescente como un generador de estrés.
En el caso de que se ignore la intención de los padres, lo mejor es buscar la ayuda de un especialista. Una opinión externa y profesional puede acercarse de una mejor forma al joven y explicarle qué le pasa y cómo se puede resolver. Si se comprende que, desde el compromiso personal y la ayuda de los métodos actuales, el acné tiene solución, se pueden evitar las secuelas físicas y psicológicas a futuro.
Un final con esperanza para la piel joven
Aunque, para un adolescente, el acné pueda parecer el fin del mundo, se trata de una etapa que tiene solución. Con los tratamientos y los cuidados adecuados, la piel puede recuperar su equilibrio antes de lo esperado. Tratar el acné es un paso importante para la autoestima de los jóvenes, algo mucho más profundo que la simple imagen. Por ello, llevar este tiempo con paciencia y cuidado, va a ser fundamental para tener una mayor seguridad personal en el futuro.