Algo que evoluciona desde su creación siempre está de actualidad, como es el caso del hormigón prefabricado. Este material se utiliza mucho en la construcción debido a las ventajas que proporciona y a otra serie de factores que veremos a lo largo de este artículo.
Un elemento prefabricado de hormigón es todo producto que se fabrica con este material y en un lugar diferente al de su ubicación final. Durante el proceso de fabricación, se protege de las condiciones ambientales adversas que pueden dañar el material. Su obtención parte de un proceso industrial que dispone de un sistema de control de producción dentro de la fábrica, lo que permite que se acorten los plazos de entrega. En aspectos prácticos, la prefabricación consiste en aplicar los principios industriales al sector de la construcción, lo que implica que se racionalicen los procesos, se busque una economía de escala y se desarrolle con base en la repetición de unas tareas previamente planificadas y ejecutadas en un entorno adecuado, con los medios suficientes y con personal cualificado.
La diferencia entre el hormigón tradicional (que se fabrica en el lugar donde va a ser utilizado) y el prefabricado radica en el lugar y el método de fraguado y control. El hormigón tradicional se concibe como un material fresco que cura en la obra, en tanto que el prefabricado es un producto terminado, diseñado y fabricado en una planta industrial, adquiriendo sus propiedades y características de forma controlada. Esto hace que presente una entrada propia y cuente con unas cualidades que lo diferencian, como la mayor precisión dimensional, un mejor acabado y la eliminación de la incertidumbre en el resultado final. Esto se traduce en unos precios bastante competitivos.
Orígenes lejanos, pero con hitos importantes
No vamos a decir que el hormigón es un material innovador y vanguardista, aunque tenga aspectos que lo convierten en ello, puesto que se trata de un material con un largo recorrido y un sinfín de aplicaciones a lo largo de los siglos. Lo sorprendente del hormigón no es su novedad, que no la tiene, sino el hecho de que siga siendo uno de los materiales más utilizados en la actualidad. Hemos entrado en Arcobloc Prefabricados de Hormigón y hemos descubierto in situ todas las soluciones que ofrecen en cerramientos, urbanización, ventilación de edificios, remates y revestimientos, además de otros prefabricados para la construcción. No ha dejado de sorprendernos conocer de primera mano cómo algo que asociamos a la hormigonera y las carreteras tiene muchas más aplicaciones.
El uso del hormigón se remonta al Imperio Romano, según afirman algunos historiadores, aunque la prefabricación del mismo, entendida como la aplicación de procesos industriales a la construcción, no se queda tan lejos y se sitúa a mediados del siglo XVIII, con la llegada de la Revolución Industrial. Aunque, para ser más precisos, la combinación del material con la técnica es más reciente y ha experimentado un notable desarrollo desde la segunda mitad del pasado siglo.
Uno de los hitos se sitúa con la obtención de la patente en el año 1824, concedida a Joseph Aspdin para la producción de “cemento Portland”. A partir de los años 1848 y 1849 se registran los primeros elementos prefabricados de hormigón, aunque el hito más trascendental lo encontramos en la patente presentada por Eugène Freyssinet en 1928, momento en que se revolucionó la forma de construir al convertir el hormigón en un material activo y duradero, impulsando la creación de fábricas de elementos prefabricados.
Durante el desarrollo del hormigón prefabricado entre los años 1850 y 1970 se produjeron una serie de hitos o etapas significativas:
- La primera época, desde 1850 hasta 1940, marcada por la visión de los ingenieros que encontraron en el hormigón una alternativa a la roca. Aquí se incluyen momentos como los primeros elementos prefabricados en los años 1848 y 1849. El primer edificio con bloques prefabricados con cemento Portland fue en 1951. La invención del concreto armado en 1854. La patente de un edificio prefabricado con módulos tridimensionales en 1889. La fabricación del primer edificio con estructura prefabricada de hormigón, un molino de harina, en 1897. La invención del hormigón pretensado por Eugène Freyssinet en 1928.
- La segunda época comprende los años 1940 y 1970, influenciada por la necesidad de reconstruir con rapidez y de forma más económica tras la Segunda Guerra Mundial. Los hitos que comprenden esta época son la difusión del pretensado con la patente obtenida por Francisco Fernández Conde en 1942. La adopción masiva por parte de la Unión Soviética de los paneles prefabricados de hormigón para construir barrios urbanos entre 1947 y 1951. La estandarización de los sistemas prefabricados en Inglaterra en 1960. Los diseños icónicos como la cúpula del Palacio de los Deportes para los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 y el complejo de viviendas Hábitat 67 en Montreal en el año 1967. El desarrollo de las losas alveolares y la escuela francesa de los grandes paneles.
Desde finales del siglo XX, la industria del prefabricado ha experimentado una creciente mecanización y se ha centrado en una prefabricación más abierta. Los fabricantes han pasado de una producción de grandes volúmenes de elementos repetitivos a crear otro tipo de soluciones más flexibles y adaptables a la diversidad de obras que se realizan y a la demanda. En este periodo, destacan Italia y los países nórdicos, debido a que su clima resulta favorable para este tipo de construcción.
Al mismo tiempo, se han mejorado las posibilidades estéticas del hormigón prefabricado, como puede comprobarse en la Ópera de Sídney, donde se utilizaron grandes conchas prefabricadas. Así como se ha producido un aumento en la demanda de grandes elementos prefabricados para las viviendas, escuelas, centros comerciales y estadios, impulsando la mejora de las propiedades estructurales. Dentro de la obra civil, se ha convertido en la opción dominante en la construcción de puentes, canalizaciones, túneles y traviesas ferroviarias.
Por lo que podemos decir que, en la actualidad, la construcción prefabricada es un método con entidad propia que destaca por la capacidad que proporciona a la hora de aplicar técnicas de producción de alto rendimiento con elevados niveles de control.
Ventajas y aplicaciones
Si la evolución del hormigón prefabricado ha sido tan impactante y sigue siendo de gran relevancia, es debido a que sus usos y aplicaciones suponen una serie de ventajas bastante significativas, como vamos a ver a continuación.
- Mayor calidad y precisión dimensional. El proceso industrial en la fábrica se realiza bajo sistemas de control de producción, asegurando una calidad superior, homogeneidad y precisión dimensional de los elementos, eliminando la incertidumbre del resultado.
- Ahorro de tiempo y costes. Al fabricarse en un entorno controlado, se aceleran los plazos de entrega y es posible realizar una planificación más detallada, lo que se traduce en mayor productividad, menor coste y un precio más competitivo.
- Mayor durabilidad y resistencia, ya que en su fabricación se utilizan materiales con mejores prestaciones y un curado más controlado, proporcionando mayor durabilidad y resistencia.
- Sostenibilidad y eficiencia energética, contribuyendo a la reducción de residuos en la obra, el uso de hormigones con mejores prestaciones de durabilidad y alta inercia térmica, lo que supone menor gasto energético y mayor confort para los usuarios. También permite el desmontaje y la reutilización de las piezas.
- Versatilidad arquitectónica y estructural que permite la creación de formas complejas, texturas, relieves, colores y aligeramientos, además de adaptarse a los requisitos arquitectónicos cambiantes.
- Mejores condiciones laborales para los operarios al reducir la carga sonora y las vibraciones al aplicarse en las plantas de prefabricados.
Como se puede observar, se trata de un material de lo más versátil, por lo que su aplicación es de lo más diversa. El entorno urbano se encuentra lleno de elementos prefabricados de hormigón que forman parte del paisaje cotidiano, además de tener aplicaciones de lo más diversas en obra civil y edificaciones.
En el campo de la edificación o arquitectura se utiliza de forma masiva en la construcción de viviendas, escuelas, pabellones, centros comerciales, aparcamientos, hospitales, estadios, elementos estructurales y de cerramiento, forjados, etc.
Dentro de la obra civil o la ingeniería, el desarrollo de los prefabricados de hormigón ha sido clave en puentes, canalizaciones y tuberías, dovelas para túneles, traviesas para ferrocarril y mobiliario urbano y pavimentos.
No obstante, la industria del hormigón prefabricado se enfrenta a una serie de retos si quiere seguir teniendo presencia en el mercado y ganar mayor relevancia. Entre ellos, cabe destacar la sostenibilidad, la innovación tecnológica, la automatización, la digitalización y la adaptación a las nuevas exigencias. Superados estos retos, el hormigón prefabricado podrá seguir siendo considerado como uno de los materiales por excelencia para la construcción en muchos ámbitos. Retos que seguramente podrá salvar, como ha venido haciendo desde el principio de su desarrollo.
El diseño técnico y la fabricación del hormigón en un entorno técnico y controlado dan como resultado una serie de elementos y soluciones más precisos y de mayor calidad en sus resultados, Los avances tecnológicos en la dosificación, el curado, el control de calidad, los moldes, los acabados, los nuevos materiales y la introducción de hormigones autocompactantes han superado con creces las limitaciones estéticas y funcionales previas, por lo que la industria responde a las exigencias.