Cuando usé las redes sociales, me conocieron mucho más como ilustrador

ilustrador

Ahora mismo soy escritor de artículos, pero no siempre es lo que he sido ni lo que me gustaría hacer toda mi vida. Realemente soy ilustrador, y, como tal, estoy intentando buscarme las habichuelas para conseguir dinero a través de mi arte y centrarme única y exclusivamente en ello. Me gusta dibujar, y se me da bien, así que no veo por qué no podría vivir de lo que sé hacer, y ser feliz con ello el resto de mi vida.

Empecé a dibujar cuando era muy pequeñito, pero no sabía hacerllo muy bien. Aprendí a hacerlo a base de ensayo y error, lo mío fue más aprendizaje a base de hacer que nader con un don. Y no fue fácil, porque a mi alrededor había dos clases de personas: o las que me decían que no podría hacerlo, porque no sabía dibujar… o aquellas que dibujaban mejor que yo, y que ni siquiera se fijaban en mí. En esas cosas yo pensaba en la película de “En busca de la felicidad”, porque me dio un mensaje que todavía hoy atesoro con mucho cariño y que me ayudó a seguir esforzándome día tras día: “Jamás permitas que te digan que no puedes hacer algo. Tampoco yo. ¿Entiendes? Si tienes un sueño, tienes que perseguirlo. Las personas que no llegan muy lejos, te dicen que que tú serás como ellos. Si sueñas algo, realízalo. Punto”.

Y eso fue lo que hice… protegí mi sueño, me esforcé en él… y traté de crecer en él.

 

Jamás permitas que te hagan dudar de ti mismo

Yo tengo una hermanita pequeña que también dibuja. Ya sabes, lo típico de las hermanas pequeñas, que te ven haciendo y quieren hacerlo también. Ella tampoco sabía dibujar muy bien al principio, pero fue una de las pocas personas a mi alrededor que me animó a seguir intentándolo hasta hacerle el mejor. En contraposición, yo la animaba a ella a hacerse la mejor y a vivir de eso, si era lo que realmente quería. Hoy, yo soy diseñador e ilustrador, y ella es ilustradora, y vende cuadernos, tazas, pegatinas, y todo lo que se le ocurra hacer en esa cabecita llena de pasión y llena de vida.

Pero esto no fue siempre así, porque hubieron MUCHAS personas en nuestro camino que nos intentaron desanimar y nos intentaron hacer que nos centrásemos en otras cosas. ¿Sabes lo típico que se dice de que “eso no te va a dar dinero, búscate un trabajo de verdad”? No sé cuántas veces me lo habrán dicho todo tipo de personas, a mí y a mi hermana, y si tú eres artista y escribes o dibujas, seguro que también te lo han dicho un montó de veces a ti también. Y, entonces, solo entonces, puedes entender cómo desanima esto a una persona.

No todo el mundo vale para lo mismo, y quizás te suene a tópico, pero es la verdad. Yo no valgo para seguir órdenes de nadie, ni para fregar platos ni para nada que no salga de mi cabeza. Yo soy creador, soy ilustrador, y de verdad, mi mente no da para más, porque es así. Su inteligencia es artística, no es música, no es mátemática… es artística. Y, por mucho que me esfuerce o que pudiese pasarme toda la vida haciendo cualquier otro tipo de trabajo, no sería feliz.

¡Pero la felicidad no te da de comer!, habrás oído también por ahí. Y no, es cierto, la felicidad no te va a dar de comer… pero la infelicidad, el estrés, la desesperación y la tristeza por no hacer lo que te gusta puede llevarte a un estado de depresión profundo del que es muy difícil salir. De verdad que lo es, que he conocido a muchos artistas NO reconocidos que siguen luchando por hacerse un hueco a la vez que lucha contra estas historias.

Así que lo primero que tuve que aprender (y que ahora quiero y deseo que aprendas tú), es que tu arte es tuyo, tu vida es tuya y tu sueño es tu sueño, y nadie debería de poder meterse en él u opinar lo que le venga en gana. Yo soy ilustrador, no soy camarero, ni oficinista ni zapatero. ILUSTRADOR. Y me quiero ganar la vida ilustrando: para personas, para editoriales, para revistas, para escritores… para quien sea, pero ilustrando.

Porque es lo que me hace feliz de verdad. Y NADIE tiene el santo derecho de venir a mi casa (que soy yo y mi interior) a decirme cómo debo vivir. Echos a un lado, que si tú no quieres pasar por ahí, ya lo haré yo, y con la cabeza alta.

Así que si tienes un sueño, protégelo y no permitas que lo pisoteen.

Porque, entonces, habrás perdido.

 

¿Cómo pasamos de ser desconocidos a hacernos un poco más conocidos?

Cuando todavía no teníamos ni idea de las redes sociales ni de todo cuanto podrían hacer por nosotros, empezamos por lo más bajo, como todo ilustrador. Mi hermana tiene un puestecito los domingos en un mercadillo solidario de la ciudad, y allí empezamos a poner, ella sus ilustraciones y pegatinas, yo las mías, y mi mujer los libros que ella misma ha escrito y publicados.

Y no, nadie nos compró nada. Porque seamos sinceros: nadie compra una pegatina o una ilustración de cualquier persona que no conozca. La gente normalmente compra esas cosas por cumplir: una tía que quiere hacerte un favor, un padre que sabe que has escrito y no quiere hacerte el feo… pero alguien que no te conozca no va a pararse y a decir “Uy, qué bonito, lo quiero para ponerlo en mis cuadernos”.

Mi hermana, por ejemplo, recibió un día una llamada de WhatsApp de una tía mía que le encargó un dibujo. Se llevó, literalmente, cerca de 3 días cuatro horas seguidas para hacerle el dibujo, y sí, le quedó precioso. ¿Pero sabes la de tiempo y esfuerzo invertido que es eso? ¿Sabes cuánto cobra un ilustrador profesional? Entre 10 y 50€ POR HORA. O sea, que tendría que haberle cobrrado entre 120 y 1300€ por el dibujo. Y NO EXAGERO, puedes leerlo donde sea. Mi hermana le pidió 40€, ¡y mi tía entró en histeria! Que si es demasiado caro, que si yo solo quería un dibujito, que si por qué tanto… y habéis averiguado: al final no se lo compró, y mi hermana se quedó sin el dinero y con todo el tiempo invertido en ese esfuerzo que no recibió recompensa.

El trabajo de un artista es muy comprometido, porque todos piensan que es algo sin importancia y no valoran de verdad todo el esfuerzo que hay detrás. Cada dibujo que se hace, cada libro que se escribe, conlleva un sacrificio de tiempo y mental, y pocos están preparados para pagar por lo que realmente vale este tipo de trabajo.

Pero no nos ponemos tristes, seguiremos intentándolo.

 

Decidimos de pedir caridad a personas conocidas… y probamos las redes sociales

Yo nunca he sido muy fan de las redes, sociales, y mi hermana y mi mujer tampoco… pero, en el ámbito artístico, nos ha cambiado la vida.

Mi mujer, por ejemplo, que ha escrito una saga de fantasía, ha pasado de no ser conocida en ninguna parte a ir a eventos multinacionales de fantasía, a tener más de 300 seguidores en instagram en dos semanas (que suena poco, pero cuando nadie te conoce, ¡es mucho!), y a vender libros incluso a personas del extranjero. Lo único que ha hecho es subir fragmentos de su historia, poner curiosidades de su wordlbuilding, subir ilustraciones básicas de sus personajes y, alguna vez, subir algun juego de su mundo. ¡Y a la gente parece que le encanta!

Mi hermana, por otra parte, ha empezado también a usar facebook e instagram para subir sus dibujos y que la gente se acerque más a su arte y la conozca un poco más. Os confieso que es mucho más fácil llamar la atención de la gente siendo escritor que siendo ilustrador… así que, tanto ella como yo, hemos tenido serias dificultades técnicas para tener más seguidores, al contrario de lo que le ha pasado a mi mujer.

Lo que hicimos para conseguirlo, en cambio, fue informarmos de cómo se debía gestionar las redes sociales, porque al parecer, como me explicaron desde DCM-web, empresa de diseño web de negocios que ofrece servicio para redes sociales, las redes sociales son muy caprichosas. Dicen que funcionan con contenido de valor (o sea, subir cosas que a la gente le interese), a unas horas muy concretas y con un lenguaje muy concreto (por el tema de que tiene que llegar al público concreto y objetivo).

 

Cuando escuchamos todo esto, investigamos qué necesitaba una red social para destacar

Son muchísimas, así que te voy a enumerar las que, para nosotros, fueron más importantes:

Tener una idea clara y muy fácil de entender desde el primer momento. La gente en instagran funciona por reconomiento, como con las empresas. Mi mujer por ejemplo asocia su instagram al negro y al verse, porque si saga tiene esos colores representativos. Entonces nosotros dos teníamos que hacernos una MARCA (tener unos colores claros, una tipografía, un tipo de cliente objetivo…) para que, nada más vernos entre los miles de usuarios de instagram, nos reconociesen al instante.

Conseguir que el contenido enganche rápido y se entienda bien. Creo que fue lo que menos nos contó. Mi hermana se centró en poner contenidos que mostrasen sus dibujos y sus resultados finales, y la gente que buscaba ilustrador la veía por si era el tipo que estaba buscando. Yo me centré en mostrar el proceso, porque me di cuenta de que había muchos videos de gente que mostraba el proceso de dibujar, y a la gente le encantaba. Así que empecé a grabarm dibujando para subirlo a la red. ¡Y a los dos nos funcionó!

Las interacciones en las redes sociales te ayudan a mantenerte con vida. ¿Por qué? Porque cuando tienes un instagran, y subes cosas todos días… pero nadie le da me gusta, ni comparte, ni te habla o comenta… es como si tuvieses un instagram que no le interesa a nadie. En consecuencia, se empiezan a mostrar menos tu contenido, y eso te hace caer en picado. Te aconsejo que hagas lo que nosotros hicimos: habla con todos tus amigos por privado cada vez que hagas contenido y pídeles que comenten, guarden las publicaciones, compartan…. Así fue como comenzamos a tener seguidores que ni siquiera conocíamos, porque les salía nuestras publicaciones todos los días.

Ofrecer algo diferente a otras redes para que la gente tenga un motivo real para quedarse. Cuando todos comparten lo mismo, la gente se aburre, y por eso nosotros pensamos en hacer cosas diferentes que llamasen la atención: mi hermana comenzó a subir pequeños videos de 30 segundos con ideas o consejos de ilustración; yo, empecé a subir videos de cómo NO dibujar ojos, manos o lo que se me ocurriese, con errores para que la gente no los cometiese.

De verdad que todo esto puede parecer una enorme tontería, pero desde que hemos cambiado el acercarnos a mendigar a nuestros conocidos y hemos empezado a tomarnos todo esto muy en serio, el resultado ha sido brutalmente diferente. Ya no nos siguen solo nuestros conocidos, sino que día tras día tengo seguidores nuevos de todas partes (incluso de fuera de España), que se interesan por mis dibujos, cosa que JAMÁS me había pasado.

 

No te quedes con lo que te digan los demás, y haz lo que tengas que hacer

Es muy frustrante ver cómo te haces adulto y cómo el mundo te empuja a convertirte en un robot clon de todos los demás: que si tienes que trabajar en X para ganarte la vida, que si no puedes ir haciendo esto porque vas a pasarlo mal… Pero lo verdaderamente frustrante es que todas esas voces se unan para decirte cómo debes o no debes vivir.

Es nuestra vida, y si en vez de ponerme a servir platos quiere ponerme a dibujar y abrirme un instagram para que todos me conozcan, me vean y me compren dibujos, es lo que voy a hacer.

Entiendo que mis conocidos y familiares se preocupen… pero soy yo quien va a vivir conmigo mismo y con mis decisiones hasta el final. Y, con este camino soy más que feliz.

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