La importancia de las plantas incineradoras hoy en día

plantas incineradoras

La cantidad absurda de basura que generamos actualmente es completamente desproporcionada… No he sido más consciente en mi vida de ese asunto, hasta que empecé a trabajar en el mundo de la gestión de residuos.

En serio… una cosa es ver un contenedor lleno en tu calle y otra muy distinta es enfrentarte diariamente a toneladas y toneladas de desperdicios llegando sin parar, día tras día, viendo que es algo interminable.

Creo que vivimos demasiado acostumbrados a consumir sin pensar mucho en lo que viene después. Pedimos algo por internet y llegan cajas dentro de cajas. Compramos productos que duran poquísimo tiempo. Cambiamos móviles y televisores, aunque todavía funcionen. Tiramos comida por un tubo. Utilizamos plásticos para absolutamente todo. Y… cómo nos molesta ver el cubo de la basura lleno en nuestra casa, ¿verdad? Qué alivio sentimos al bajarla y tirarla al contenedor. Ya la casa está limpita… pero la basura no desaparece.

Todos estamos viviendo pensando que el problema termina en el contenedor, cuando en realidad ahí es donde empieza todo. Detrás hay vertederos saturados, residuos imposibles de reciclar, materiales contaminantes y ciudades enteras produciendo desperdicios a un ritmo desorbitado.

Todo esto me preocupa muchísimo.

La gente se llena la boca hablando de sostenibilidad, de reciclaje y de cuidar el planeta, pero luego ves cómo consumimos realmente y te das cuenta de que seguimos haciendo exactamente lo contrario. Por separar cuatro envases no estamos cumpliendo en absoluto. Reciclar no nos va a salvar…

Hay residuos tecnológicos, sanitarios, industriales, plásticos mezclados, materiales contaminados… toneladas de basura que simplemente no pueden reciclarse bien. Y seguimos produciendo más y más cada año.

Aquí, el problema de los vertederos lleva tiempo encima de la mesa. Algunos están muy cerca de su límite y otros llevan años generando problemas ambientales importantes. El suelo se contamina sin parar y emite gases, malos olores, se filtra por el suelo… y además está el metano que generan los residuos orgánicos acumulados durante años. No sabéis hasta que punto empeora eso el cambio climático.

Trabajo en una planta incineradora. Yo antes también tenía la imagen típica de ellas: humo, contaminación y basura ardiendo. Creo que mucha gente sigue teniendo esa idea antigua en la cabeza. Pero visto desde dentro es completamente diferente. Y honestamente, viendo la cantidad brutal de basura que producimos, cada vez me cuesta más imaginar cómo podría sostenerse todo esto sin algún sistema capaz de gestionar aquello que el reciclaje ya no puede absorber.

 

Una solución imperfecta para un gran problema

La primera vez que entré en una planta incineradora, iba con la idea de encontrarme algo mucho más caótico y sucio. Pero lo que vi fue una instalación extremadamente controlada, llena de tecnología, protocolos de seguridad y sistemas en continuo funcionamiento.

Aquello lo cambió todo en mi cabeza. Pude ver que dentro hay procesos muy complejos. Básicamente, lo que hacen es tratar residuos mediante combustión controlada a temperaturas muy altas para reducir enormemente el volumen de basura y aprovechar además parte de la energía que esto genera. Vamos que, no solo eliminan residuos, sino que muchas veces producen electricidad o calor.

La cantidad de cosas que entran por sus puertas es desoladora… Hay materiales imposibles de reciclar correctamente, residuos contaminados, restos sanitarios, productos peligrosos… cosas que no puedes dejar acumuladas durante décadas en un vertedero esperando que la naturaleza los haga desaparecer.

Eso fue lo que me hizo decidirme por este trabajo. Porque me di cuenta de que existen muchas formas de plantarle cara a este problema. Es muy fácil hablar de reciclar y consumir menos, pero poca gente lo hace… No hay soluciones ante esto, solo un problema enorme y maloliente que crece eternamente como la basura que producimos. Hay que hacerle frente ahora y rezar porque poco a poco esto mengüe en el futuro.

Es fácil ver y oler el humo de una planta incineradora… pero no es tan fácil ver los vertederos. Estos ocupan superficies enormes y siguen dando problemas ambientales incluso muchos años después de cerrarse. En cambio, una planta incineradora puede reducir hasta un 90 % del volumen de residuos. Nos guste o no, estas instalaciones son completamente necesarias.

Eso sí, cuidadito. Un accidente en una de estas plantas puede tener consecuencias bastante grandes. Por eso, no es una planta cualquiera de basura, son de las más controladas que existen.

 

Cómo es trabajar dentro de una planta incineradora

Dentro de una planta incineradora de las de hoy trabajan muchísimos profesionales especializados y bien formados. Hay ingenieros, técnicos ambientales, electricistas, operadores de control, especialistas en mantenimiento y personal de seguridad supervisándolo todo de forma continua.

Nada debe descuidarse.

Temperaturas, niveles de gases, presión, filtros, sistemas de ventilación, rendimiento energético… todo se controla. Hay salas llenas de pantallas donde cualquier pequeña anomalía se detecta al instante. No nos conviene tener ningún accidente porque aquí, jugamos con fuego.

Trabajar en esto, cambia a cualquiera. Todos los que estamos aquí hemos cambiado bastante nuestra forma de comprar. Al ver diariamente la cantidad de residuos que llegan, acabas replanteándote muchísimas cosas de tu propia vida. Empiezas a fijarte en todo lo que compras realmente, en la cantidad de plástico innecesario que utilizamos y lo rápido que tiramos cosas que están bien.

La conciencia se te despierta viendo esta exageración… Creo que la gente debería de pasearse por plantas de gestión de residuos obligatoriamente para que puedan abrir los ojos. Es muy fácil quitarse el problema de en medio cuando solo ves tu bolsa de basura… Pero ver esto no te deja para nada indiferente.

Aquí hay tecnología muy avanzada, pero, trabajar en esto, sigue siendo duro. Hay ruido constante, calor, protocolos estrictísimos y mucha responsabilidad. Los trabajadores utilizan equipos de protección específicos y deben seguir procedimientos muy detallados. Aquí no solo está en juego la seguridad de la planta, también la salud ambiental y el funcionamiento de todo un sistema de gestión de residuos.

Mucha gente no sabe que un parón en una planta puede dar problemas bastante serios en toda una región. Por eso el mantenimiento preventivo es fundamental. Hay que detectar cualquier problema antes de que llegue a convertirse en una emergencia.

 

La herramienta que puede evitar accidentes

En una planta incineradora los sistemas de medición térmica son absolutamente fundamentales. Sensores, sistemas automatizados y controles distribuidos por toda la instalación monitorizan constantemente todo lo que ocurre.

Aquí se trabaja con calor y con fuego… Un exceso térmico puede dañar maquinaria fundamental para el funcionamiento de la planta, deteriorar filtros ambientales, provocar incendios secundarios o generar emisiones peligrosas para la salud. Pero curiosamente una temperatura demasiado baja también puede ser un problema enorme, porque una combustión incompleta puede aumentar contaminantes y reducir muchísimo la eficiencia del sistema. Por eso todo está tan controlado.

Además, los medidores también protegen directamente a las personas que trabajamos allí. Una fuerte subida de temperatura puede indicar acumulaciones peligrosas de gases, fallos internos o incluso riesgo de explosión inminente. Y detectarlo unos minutos antes puede salvarnos la vida.

Hace poco estuve hablando con IBERTRONIX y, aunque yo no entienda mucho de esta tecnología, me comentaron que son capaces de detectar cambios pequeñísimos de temperatura. Esto es completamente necesario, porque muchas veces un fallo empieza con algo aparentemente pequeño. Un filtro funcionando mal. Una válvula deteriorada. Un conducto empezando a sobrecalentarse. Y si nadie detecta esas señales a tiempo, tenemos un problema.

Todos estos fallos son detectados casi al instante, y pueden salvar muchas vidas, mantener el funcionamiento constante y contaminar mucho menos, gracias a estas tecnologías. La verdad, no me quiero imaginar, lo peligroso que podía ser trabajar en esto de manera más rudimentaria en el pasado.

 

El verdadero problema

Sinceramente, aquí tengo que ser honesto y hablar en serio. Hay mucha, demasiada gente opinando en todo y haciendo muy poco o cambiando nada. Es muy fácil criticar lo que contaminan los vertederos y seguir tirando cosas. Es muy conveniente criticar las plantas incineradoras por la contaminación del aire, y comprarte el último IPhone del mercado cada vez que sale. Es de sentido común y cada vez somos todos más “cívicos” al hablar y comentar, pero más hipócritas al actuar.

Las soluciones actuales no son perfectas, ni mucho menos. Por son lo que hay, por ahora. Creo que todos deberíamos de hacer un ejercicio de humildad, conciencia y coherencia y empezar a comentar y criticar menos por redes sociales y actuar mejor como sociedad.

Esto no se va a solucionar de la noche a la mañana, pero cada uno debe hacer lo posible por ayudar. Y, tal vez, en un futuro, las plantas incineradoras ya no sean tan necesarias. Ni los vertederos… Y ojalá que llegue pronto, porque, como sigamos consumiendo y generando residuos a este ritmo. Dentro de 40 años, vamos a tener que filtrar de plásticos hasta el agua del grifo, quitar restos de plásticos de pescado, como quitamos las espinas… y muchas más cosas.

Si seguimos así, vamos a acabar como los futuros apocalípticos y feos que salen en algunas películas, donde todo está sucio, seco, lleno de arena, basura y edificios apagados. Con al aire lleno de humo y con un halo grisáceo enturbiando el sol. Yo no quiero vivir en un lugar así… Y espero que nadie lo quiera.

Por eso, si todavía veis el agua clarita, el campo verde y el cielo azul… Os invito a pasaros por una planta incineradora para que os podáis preguntar… Cuanto vamos a poder seguir disfrutando de todo esto.

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