Comer y beber son indispensables, aunque los hayamos convertido en una forma de ocio más que en una necesidad. Comemos por el mero placer de comer y bebemos lo que no debemos porque nos gustan ciertas bebidas. Pero no por ello hay que olvidar la importancia que tienen una buena dieta y la hidratación para la salud en general y, en esta ocasión, para la salud bucodental. Tenemos la idea de que la salud dental depende del cepillo y del hilo dental, cuando lo que comemos y bebemos influye de forma directa en el estado de salud de nuestros dientes y encías. Está muy bien llevar a cabo ciertos cuidados; de hecho, es fundamental, pero si prestamos atención a la dieta, nuestros dientes y encías lo agradecerán.
En un país como el nuestro, donde la dieta mediterránea es parte de nuestro estilo de vida y el agua, por lo general, tiene unas propiedades únicas, la alimentación se convierte en la mejor aliada de la sonrisa. Desde el aceite de oliva hasta el pescado azul, con la fruta fresca como inseparable compañera, se obtienen los nutrientes esenciales que ayudan a fortalecer el esmalte, previenen la inflamación de las encías y mejoran la salud general de la cavidad oral. Con el añadido del agua, con una composición rica en minerales como el calcio y el magnesio, como aliada de la protección dental.
Queremos aprovechar este artículo para explorar de qué manera la dieta mediterránea y el agua influyen en la salud bucodental, además de los hábitos que se pueden adoptar para cuidar la sonrisa desde dentro, con unos consejos prácticos que ayudan a mantener una dentadura fuerte y unas encías sanas a lo largo de todo el año. Si te interesa la salud de tu boca y cómo la alimentación y la hidratación ayudan a mantenerla, sigue leyendo.
Alimentación y salud oral, una relación estrecha
Todos sabemos que determinados alimentos afectan de forma negativa a nuestros dientes, como es el caso de los dulces. Ahora toca conocer de qué manera lo hace la alimentación en general, ya que influye de forma directa en la estructura, la resistencia y el equilibrio de la cavidad oral, en función de la composición nutricional y la frecuencia de consumo de cada alimento. En Quintana 1 Dental Clínica Integral de Excelencia, insisten en que mantener una buena hidratación y alimentación es esencial para el correcto funcionamiento del organismo y la salud dental, explicándonos cómo los nutrientes influyen en los dientes y encías.
Esta parte del cuerpo necesita una serie de nutrientes esenciales para mantener su buen estado de salud. El calcio y el fósforo ayudan a fortalecer el esmalte, la vitamina C favorece la regeneración del tejido gingival y la vitamina D mejora la absorción de calcio. Por otro lado, tenemos los antioxidantes que se encuentran en las frutas y verduras, cuya finalidad es la de reducir la inflamación y prevenir la aparición de las enfermedades periodontales. De manera que una dieta equilibrada es la que aporta todos estos nutrientes de forma natural y crea un entorno de mayor resistencia frente a la placa bacteriana y el inevitable desgaste diario.
Algunos alimentos fortalecen el esmalte y ayudan a prevenir la caries; entre los mejores aliados para mantener sana nuestra boca, destacan los lácteos como fuente de calcio y fósforo, el pescado azul, rico en vitamina, D; las frutas y verduras frescas, con alto contenido en agua y antioxidantes, y los frutos secos, que aportan minerales esenciales y grasas saludables.
Por el contrario, tenemos los alimentos ultraprocesados, los refrescos azucarados o los ácidos como los zumos industriales, que producen el efecto contrario: pueden erosionar el esmalte y favorecer la aparición de caries.
Si existe una dieta que se pueda considerar como una aliada de la sonrisa, esa es la dieta mediterránea, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta forma de alimentación se ha erigido como una de las más completas y saludables que existen; la abundancia de productos frescos de nuestro país, como las frutas y verduras, el pescado, las legumbres, el aceite de oliva y los frutos secos, hace que sea bastante fácil adaptarse a ella.
La base de la dieta mediterránea se sustenta en el consumo regular de todo tipo de productos naturales y de temporada, reduciendo todo lo posible el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos. Destacan los productos como el aceite de oliva virgen extra, las naranjas, las almendras, el pescado azul y las verduras de la huerta. Todos ellos favorecen un excelente aporte de aquellos nutrientes que la cavidad oral necesita para mantener su salud.
El aceite de oliva aporta polifenoles, antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación; las frutas y verduras frescas estimulan la producción de saliva, neutralizando los ácidos y limpiando la superficie dental de manera natural; el pescado azul es rico en ácidos grasos omega-3, ayuda a reducir la inflamación y fortalece el tejido periodontal.
Los antioxidantes presentes en los alimentos que componen la dieta mediterránea, como el tomate, las uvas o las espinacas, combaten con eficacia los radicales libres que dañan las encías. Una dieta rica en estos alimentos ayuda a prevenir la gingivitis y mantener la microbiota oral en equilibrio.
Agua: esencial para la salud dental
Si hay un elemento esencial para la vida, la salud en general y la salud bucodental, es el agua. Su composición mineral, con niveles moderados de calcio y magnesio y una dureza media-alta, influye directamente en el esmalte dental y la hidratación de los tejidos de la boca.
Cuando el agua tiene una dureza elevada, quiere decir que tiene mayor concentración de minerales, sobre todo de los citados calcio y magnesio. Estos minerales pueden ayudar a que el esmalte dental se refuerce siempre y cuando se mantenga una correcta higiene bucal y un consumo adecuado. Sin embargo, cuando el agua tiene exceso de cal, se puede producir sensación de sequedad bucal en algunas personas, por lo que es imprescindible mantener una buena hidratación y cuidar del equilibrio salival.
Tanto el calcio como el flúor son minerales clave a la hora de proteger la dentición. El flúor, presente en pequeñas cantidades en el agua potable de algunas zonas, contribuye a la remineralización del esmalte y a prevenir la caries. El magnesio favorece la salud de los tejidos blandos, como la encía, y el calcio el fortalecimiento de los dientes.
Es imprescindible beber suficiente agua a lo largo del día para mantener un flujo de saliva adecuado, ya que la saliva se encarga de proteger los dientes al neutralizar los ácidos y facilitar la reparación natural del esmalte. En los climas más cálidos, en los que la deshidratación puede ser frecuente, es esencial mantener una buena hidratación bebiendo agua con frecuencia para prevenir la sequedad bucal, el mal aliento y la acumulación de bacterias.
Cuidar la salud oral desde la alimentación es más fácil de lo que parece. Adoptar una dieta equilibrada y tener unos buenos hábitos de alimentación es una de las formas más eficaces a la hora de mantener dientes y encías en perfecto estado. Algunos consejos para cuidar la cavidad oral desde dentro empiezan por los alimentos a incluir en la dieta diaria. Priorizar los alimentos frescos, naturales y ricos en vitaminas y minerales como la fruta, la verdura, las legumbres, el pescado azul, los frutos secos y el aceite de oliva beneficia al cuerpo, fortalece el esmalte y ayuda a reducir la inflamación de las encías.
Para prevenir la erosión dental, evitar el consumo excesivo de bebidas carbonatadas, zumos industriales y alimentos muy ácidos. En su lugar, mejor beber agua en abundancia, masticar despacio y no cepillar los dientes justo después de comer, para evitar dañar el esmalte que se encuentra reblandecido por los ácidos.
Si se notan manchas o sensibilidad en los dientes con el frío o el calor, es conveniente acudir al dentista. Pueden ser señales de desgaste dental o desmineralización, por lo que un buen diagnóstico realizado a tiempo puede evitar complicaciones futuras.
En definitiva, la salud bucodental no depende exclusivamente del cepillado y de una visita al dentista de cuando en cuando. Lo que comemos y bebemos a diario influye directamente en la salud bucodental. La dieta mediterránea es una de las mejores, ya que aporta todos los nutrientes esenciales y necesarios para que los dientes se mantengan fuertes y las encías sanas. Sin olvidar la importancia del agua con su equilibrio mineral, capaz de ayudar a remineralizar el esmalte y mantener la boca correctamente hidratada.
Un último apunte sobre la importancia de beber agua sin que exista sensación de sed. La sed es un mecanismo de defensa que se produce cuando el organismo ya ha empezado a deshidratarse, por lo que esperar a tener sed no es la mejor opción. Factores como las altas temperaturas, el ejercicio físico o el consumo de algunos medicamentos e incluso el aire acondicionado aumentan la pérdida de líquidos, por lo que adelantarse a la sed permite mantener los niveles adecuados de hidratación en el cuerpo y mantener los niveles de saliva en la cavidad oral, evitando la xerostomía, el mal aliento o la irritación oral, como los labios agrietados.