Sin duda alguna, los mentores están de moda y son tendencia, puesto que pueden llegar a producir una serie de cambios importantes tanto en el negocio como en tu mentalidad a la hora de gestionarlo. Yo no creía demasiado en estos temas cuando escuchaba a otros emprendedores del círculo empresarial económico de mi ciudad que comentaban que el apoyo de una mentoría les aportaba una gran riqueza de experiencias, perspectivas, impulsos y conexiones de valor que eran fundamentales para el crecimiento de sus negocios.
Y llegó mi turno…
El estar rodeado de personas con otros proyectos con tantas buenas opiniones sobre el tema hizo que me plantease el recurrir a un mentor, porque la puesta en marcha de un crecimiento es algo apasionante, pero también tiene incertidumbres, desafíos y hay que estar preparado para tomar decisiones. Un viejo compañero de mis tiempos en la Universidad Autónoma de Madrid, con el que comparto proyectos empresariales, me decía al respecto que lo mismo que hacen los atletas profesionales, los empresarios y los mentores es necesario que entrenen y vayan perfeccionando su rendimiento para estar siempre en forma en el campo empresarial.
Ahora, después de haber estado más de medio año con la ayuda de un mentor, os puedo decir que, si elegís bien, avanzar con uno de calidad transforma el enfoque que tienes y mejoran los resultados de tu negocio. Hablando con Toni Sánchez Mentor, que vino a dar una conferencia en un Congreso en Madrid, le pregunté qué era lo principal que aportaba un mentor y me dijo que es de gran ayuda para que los empresarios se mantengan por el buen camino y conseguir que el éxito en tu negocio no sea flor de un día.
Así que, sin más rodeos, os voy a comentar qué beneficios puede daros elegir a un buen mentor. ¡Comenzamos!
Mayor claridad y perspectiva para la visión de tu empresa
Confiar en un mentor te ayuda a vivir con otra perspectiva, puesto que es un profesional que tiene años de experiencia y con él puedes ver una panorámica de tu visión de negocio desde fuera. En los comienzos es normal verse inmerso en tareas del día a día y olvidarse de los objetivos que se tienen a largo plazo. El mentor te recuerda el motivo por el que te decidiste a emprender y aporta una mayor claridad sobre lo que es más importante para el negocio.
Aprender basándonos en experiencias reales
Los cursos, libros o los talleres es posible que te enseñen teorías de empresa interesantes, pero al final lo que marca la diferencia es que cuando se acude a un mentor, podemos disfrutar de unos conocimientos que se adquieren partiendo de su experiencia en el mundo real.
Ellos se han enfrentado a una serie de desafíos parecidos a los tuyos, cometiendo errores y aprendiendo valiosas lecciones. Al compartir las experiencias con los mentores, te evitarás una serie de problemas, de tal manera que vas a poder decisiones más informadas y todo ello con un gran componente práctico, que al final es lo que importa.
Confiarás más en tus posibilidades y una mayor mentalidad de crecimiento
En ocasiones los negocios terminan siendo desesperantes, en especial cuando estamos enfrentándonos a situaciones desconocidas. Lo que hacen los mentores es fomentar la confianza y ayudar a que veamos un potencial desconocido para nosotros mismos. Ellos te animan a que asumas riesgos y destierres, esas creencias que no hacen más que limitarte. Dichos estímulos ayudan a que adquieras una gran mentalidad para seguir creciendo. Tu mentalidad debe aceptar los desafíos y ver los errores como una oportunidad para aprender y ser más resistente ante las dificultades que haya en el camino. La confianza de los mentores en las capacidades hace que crees en ti mismo, así como en el potencial que pueda tener tu empresa.
Ayuda a que te mantengas más focalizado
Una tarea contra la que lidian los emprendedores es la de perder el impulso cuando no tienen a alguien a quien rendir cuentas. Los mentores te desafían a que te pongas metas que estén alineadas con los objetivos de la empresa. Los controles regulares con ellos fomentan que haya una responsabilidad mayor, la cual puede ayudar a tener un rendimiento mayor y a ir creando hábitos que ayudarán a tener un éxito mayor a largo plazo.
Ampliar tu red de contactos y tener acceso a más oportunidades
Aportan son no solo consejos, te puedes beneficiar de más conexiones. Un buen mentor te puede presentar a líderes del sector, potenciales clientes, empresarios con parecidos enfoques y hasta inversores. Gracias a ellas, es posible disfrutar de oportunidades, como me ha pasado a mí con un cliente nuevo que tengo y con el que además he descubierto mi pasión por el modelismo en automóviles. Lo bueno es que cuando se amplía tu red, el mentor lo que hace es ayudarte en el desarrollo de las relaciones que de otra forma ibas a tardar muchos años en construir.
Capacidad para resolver problemas y tu resistencia
Uno de los aspectos importantes y de lo más positivos, es que, como me dice Toni Sánchez, una buena mentoría te ayuda a algo tan relevante como es pensar de manera crítica y a afrontar los problemas, siempre buscando soluciones. De esta forma vas a ver cómo aumenta tu resiliencia, pasando a ser una persona más adaptable y proactiva cuando se trata de afrontar desafíos a nivel empresarial. Todas estas habilidades no solo van a ser beneficiosas para tu negocio actual, vas a tener una serie de herramientas mentales que te ayudarán de cara al largo plazo.
Orientado a tus necesidades
Lo que marca las diferencias, como dice Toni Nadal, el que fuera mentor de su sobrino Rada Nadal, es trabajar todos los días en la excelencia y en base a lo que necesites para lograr el éxito. Para ello debes saber bien tus puntos fuertes, las debilidades y el contexto de tu negocio, así el mentor va a poder darte una orientación todavía más personalizada.