Disfrutar del mar es algo que se puede hacer de varias formas. Tumbado en la arena, sobre una tolla y tomando el sol o leyendo un libro, tomando una copa o un refresco, paseando por la arena de la playa… O realizando alguna de las muchas actividades acuáticas o deportivas que se pueden practicar, con el mar como telón de fondo. Desde un partido de vóley playa, hasta windsurf, pasando por el submarinismo, las motos acuáticas o la que nos trae hoy aquí: el parasailing o paravelismo.
Si eres de esas personas a las que le gustan las emociones fuertes o, de aquellas a las que, sencillamente les gusta disfrutar del aire libre, estas de suerte. El parasailing es una actividad que se convierte en una experiencia única, la mezcla perfecta de tranquilidad y adrenalina. Mientras que te elevas por el aire, suspendido en un paracaídas, sientes el viento en la cara, al mismo tiempo que tienes ante ti, unas vistas impresionantes del mar y la playa.
Con el parasailing, cualquier aventurero o aventurera, puede volar sobre el agua. Puesto que es una actividad recreativa, carente de competitividad, su objetivo es hacer disfrutar a quien la práctica. La persona, sujeta a un paracaídas especial para la ocasión, es remolcada por una embarcación. A medida que el barco coge velocidad, el participante, se eleva en el aire, pudiendo contemplar el paisaje acuático desde otra perspectiva. El parasailing, es a veces denominado como parascending o parakiting, aunque estas opciones, son ligeramente diferentes.
La vela que se coloca la persona, similar a un paracaídas, como hemos comentado, se denomina parasil. Este elemento, se suspende de un arnés que va sujeto a la embarcación, de manera que, a medida que el barco aumenta su velocidad sobre el mar, el parasailer, se eleva, como si volara.
Volando sobre la playa
La mejor manera de saber como funciona esta actividad tan estimulante, es probarla. En Wavvy Club, donde es posible realizar diversas actividades acuáticas, nos han invitado a probar, explicándonos bien su funcionamiento. A la hora de practicar parasailing, hay que estar bien sujeto al parasil, puesto que se elevará en el aire, al mismo tiempo que la embarcación que lo remolca, avanza por la playa. La persona que lo practica, se encuentra suspendida sobre el agua, lo que permite disfrutar de unas vistas maravillosas y una gran sensación de libertad, acompañada de la ingravidez. Como si volaras.
Durante el tiempo que dura la actividad, se pueden controlar, aunque no de forma absoluta, la dirección y altitud del vuelo. El cuerpo y el parasil, disponen de movilidad, para ajustar y dirigir la altitud, dentro de lo que el viento permita. Además, es posible comunicarse con la tripulación de la embarcación y otros parasailers, ya sea mediante señales manuales o vía radio.
Mientras se realiza el vuelo, lo más habitual es contar con la compañía de un instructor previamente formado, o un miembro de la tripulación, encargado de supervisar el vuelo y proporcionar la ayuda o instrucciones necesarias en todo momento. A su vez, se ocupa de manejar la embarcación y el parasail, garantizando un vuelo tan seguro como agradable y, emocionante.
Existen muchas razones para probar esta actividad. Hay a quien les atrae la idea de elevarse por los aires y volar, libre como un pájaro por un tiempo. Otros quieren disfrutar de las vistas y la sensación de libertad e ingravidez que proporciona la suspensión sobre el agua. En cualquier caso, además de tratarse de una actividad divertida, puede ser una excelente manera de mejorar la forma física y ponerse a prueba, mental y físicamente. Para aquellos a quienes les gusta socializar, puede convertirse en una excelente forma de conocer personas y hacer nuevos amigos.
El parasailing no es una actividad de nueva creación. Aunque sus orígenes no son muy claros, se cree que se originó en los años sesenta del pasado siglo, aquí cerquita: en la Costa Azul francesa. En aquellos tiempos, se consideraba una forma de disfrutar de la playa y el mar, desde una perspectiva diferente. Entre los aficionados a los deportes acuáticos en busca de emociones fuertes y diferentes, se hizo popular rápidamente, ya que les permitía disfrutar del mar, de otra manera.
Con el paso del tiempo, el parasailing, fue ganando popularidad y se extendió por las zonas costeras de todo el planeta. En la actualidad, se trata de una actividad de ocio y recreativa, muy valorada en las playas de cualquier lugar, puesto que permite disfrutar de la experiencia a personas de cualquier edad y capacidad. No requiere contar con una condición física especial ni tener una altura máxima o mínima, para su realización. Se trata de una actividad que, aunque emocionante, no entraña riesgo, si se toman las medidas de seguridad correspondientes.
Diferentes formas de practicar parasailing
Como sucede con la mayoría de las actividades, existen diferentes formas de practicar el parasailing. Cada una de ellas, con alguna propiedad que las diferencia. Una de las opciones, es el parasailing en solitario. En este caso, una sola persona, se coloca el parasil y es remolcada por la embarcación. Es una de las opciones más populares, ideal para aquellos que quieren disfrutar de esta emocionante experiencia, en solitario.
También se puede hacer en pareja, recurriendo a un parasailing biplaza. En este caso, dos personas se colocan el mismo parasil y, son remolcadas juntas por la embarcación. Este tipo de parasailing es el más habitual, puesto que recurren a él amigos y parejas que quieren compartir la experiencia.
Pero no queda ahí, existe el parasailing triple. Si, un vuelo para tres personas. La misma premisa, pero con tres personas unidas por un arnés, al parasail. Permite que tres amigos disfruten de la actividad al mismo tiempo.
Tenemos otra opción, sujetar el parasail a un cabestrante de la embarcación, en lugar de remolcarlo. De esta forma, el parasailer, puede subir y bajar con facilidad, por lo que lo utilizan aquellas personas que no se sienten cómodas, siendo remolcadas, yendo detrás de la embarcación.
Una opción para los más osados, el wakeboard parasailing. Para practicar esta variedad, el parasailer, va sujeto a la embarcación, pudiendo realizar acrobacias y trucos, mientras la embarcación lo remolca. Se trata de una opción con mucho público, dentro de los aficionados a la práctica de deportes acuáticos, cuando quieren combinar la emoción que supone el parasailing con la diversión del wakeboad.
A la hora de elegir una de estas opciones, solo hay que tener en cuenta las circunstancias del momento, las preferencias y las habilidades personales. La mayoría de las empresas dedicadas a esta actividad, ofrecen a sus clientes, varias opciones y les ayudan a elegir el estilo más adecuado.
El número máximo de personas que pueden probar al parasailing, va en función del tamaño de la embarcación y, el tamaño y resistencia del cabestrante y el parasail. La mayoría de las embarcaciones, cuenta con una capacidad que permite llevar hasta diez parasailers a la vez. Aunque todo depende de la empresa en cuestión y los instructores. Por lo general, suelen ofrecer vuelos en tándem o grupo para parejas, familias o amigos.
Cuando el tiempo es estable y tranquilo, en la mayoría de las embarcaciones, llevan varios parasailers, pero si las condiciones climatológicas no acompañan, sea por viento o mal tiempo, es posible que el número de parasailers, se vea limitado, de manera que se pueda garantizar tanto la seguridad como la comodidad.
Si después de leer sobre esta apasionante actividad acuática, sientes el deseo de aventurarte y aprender, lo primero que hay que hacer, es buscar una empresa que se dedique a ello o, un instructor cualificado. Este último, debe estar capacitado para proporcionar la formación y supervisión necesaria. Una vez que se tiene una empresa o un instructor, hay que realizar una breve sesión formativa. Durante este cursillo, se repasan los procedimientos y técnicas elementales de seguridad, haciendo una demostración de como hay que utilizar el equipo. Según la empresa y el tipo de parasailing, es posible que soliciten una pequeña prueba de natación o algún tipo de evaluación física que permita asegurar que se puede realizar la actividad.
Completada esta pequeña formación, se esta capacitado y preparado para realizar un parasailing en toda regla.
Si te preguntas cuando es el mejor momento para realizar esta actividad, la respuesta depende de varios factores. Uno de ellos, el tiempo y otro el lugar. Además de tener en cuenta las preferencias personales. Por norma general, el mejor momento será siempre cuando el tiempo sea tranquilo y estable y, los vientos y corrientes no son excesivamente fuertes. Con estas condiciones se puede asegurar un vuelo seguro y cómodo que, permite disfrutar totalmente de la experiencia.
Lo mejor de esta actividad, es que es apta para cualquier persona, sin importar la edad y la capacidad. No obstante, como sucede con todo, existen algunas condiciones médicas que pueden impedir que se realice la actividad. Salvo estas excepciones, plenamente justificadas, toda persona con buena salud, puede realizar la actividad.
Hasta aquí todo lo que podemos decir sobre el parasailing. No porque no se puedan añadir cosas, no. Lo dejamos porque lo mejor, no es leer sobre ello, es practicarlo.