Úbeda y Baeza son dos de esos rincones mágicos que alberga Andalucía y que deberíamos visitar y conocer alguna vez en la vida. Dos ciudades cargadas de historia, con un rico patrimonio monumental.
A muchos nos suena Úbeda porque allí nació Joaquín Sabina. Otros, por eso de “perderse por los cerros de Úbeda”, lo asocian con tierras de bandoleros. Aquellos lugares recónditos por los que se movían personajes como Curro Jiménez. Lo cierto es que Úbeda y Baeza, estas dos ciudades jienenses, separadas por apenas 10 kilómetros, ocuparon un papel destacado en la baja Edad Media y durante el Renacimiento y conservan cascos antiguos que en gran parte se mantienen inalterables en los últimos 500 años. Úbeda y Baeza marcaron un hito histórico en el 2003. Fue la primera vez que la UNESCO declaró al mismo tiempo a dos ciudades españolas patrimonio de la humanidad.
La web oficial de turismo Jaén Paraíso Interior reconoce a estas dos ciudades como uno de los máximos exponentes del Renacimiento español. Dos ciudades rodeadas de olivares, enclavadas en la sierra, a los pies del Guadalquivir.
Úbeda refleja la arquitectura privada y el poder civil, mientras Baeza destaca por sus edificios públicos y su vinculación a la iglesia. En este desarrollo tuvieron un papel fundamental Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, y el arquitecto Andrés de Vandelvira, responsable de algunos de los monumentos más destacados de ambas ciudades.
Sus calles, plazas y edificios conservan una extraordinaria unidad histórica, que permite recorrer un paisaje urbano marcado por el Renacimiento. El visitante encuentra palacios, iglesias, plazas monumentales y construcciones que convierten el paseo por ambas localidades en un auténtico viaje al pasado. A este patrimonio arquitectónico se suma la cultura del aceite de oliva y unas tradiciones profundamente arraigadas, que hacen de Úbeda y Baeza un conjunto cultural único. Te invitamos a recorrer con nosotros estas dos preciosas ciudades.
Dos ciudades con una historia en común.
La página web Mundos Hispánicos indica que, si bien las dos ciudades estuvieron habitadas desde la antigüedad, desde que formaron parte de Al Ándalus, Úbeda y Baeza desarrollaron una historia profundamente interconectada.
Baeza fue la primera ciudad reconquistada de Andalucía. Fernando III la incorporó al Reino de Castilla en 1227, iniciando una nueva etapa histórica que dejó importantes huellas en su patrimonio. Entre ellas destaca la iglesia de Santa Cruz, uno de los pocos ejemplos de arquitectura románica que se conservan en Andalucía, donde este estilo tuvo una presencia limitada porque, cuando avanzó la conquista cristiana desde el siglo XIII, el gótico ya era el estilo predominante. Santa Cruz conserva además restos de pinturas medievales que aumentan su valor histórico.
Úbeda pasó a manos cristianas pocos años después. Sobre la antigua mezquita se levantó la basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Durante buena parte de la Edad Media, ambas ciudades estuvieron condicionadas por las rivalidades entre familias poderosas. En Úbeda destacaron los enfrentamientos entre los Molina y los de la Cueva, mientras que en Baeza fueron protagonistas los Benavides y los Carvajal.
La llegada de los Reyes Católicos supuso un intento de acabar con estas disputas. Entre sus medidas estuvo el derribo del Alcázar de Úbeda, considerado una fuente de posibles conflictos. Durante su visita a la ciudad, Isabel la Católica se alojó en el Convento de Santa Clara, que todavía se conserva.
El siglo XVI marcó una etapa de gran esplendor para ambas localidades. Úbeda llegó a ser conocida como la «Florencia española» por la abundancia de edificios renacentistas y por la influencia de la familia de los Cobos, comparable a la de los Médici en Florencia. Baeza también desarrolló un extraordinario patrimonio renacentista. En ambas ciudades dejó su huella Andrés de Vandelvira, uno de los grandes arquitectos del Renacimiento español.
En el siglo XVI, entre las dos rondaban los 16.000 habitantes. Baeza mantiene actualmente esta población, mientras que Úbeda ha experimentado un crecimiento considerable y prácticamente duplica hoy el tamaño de su vecina.
¿Qué ver en Úbeda?
Úbeda está ligada a la familia de los Cobos, una familia nobiliaria que ganó relevancia gracias a don Francisco de los Cobos, quien entró a trabajar desde muy joven en la administración de los Reyes Católicos. La fortuna que amasó don Francisco, unido a su relación privilegiada con Carlos V, del que llegó a ser consejero, marcó en gran medida el florecimiento de la ciudad.
No en vano, el blog Viajeros Callejeros nos recomienda el Palacio de los Cobos como uno de los monumentos de Úbeda que no debemos dejar de visitar.
Una buena forma de comenzar la visita a Úbeda es acercarse a la Plaza de Santa Clara y desde allí recorrer a pie algunos de los principales monumentos de su conjunto histórico. Uno de los primeros lugares que merece la pena conocer es el Palacio Vela de los Cobos, una construcción renacentista del siglo XVI vinculada al arquitecto Andrés de Vandelvira. Su fachada de piedra, con columnas corintias y balcones rematados por frontones, da paso a un interior que conserva salones, obras de arte, mobiliario histórico y una biblioteca con un importante archivo.
Muy cerca se encuentra la Sinagoga del Agua, un espacio medieval descubierto durante unas obras en 2007. Abierto al público desde 2010, conserva varias estancias y un antiguo “mikveh”, utilizado para los baños rituales de purificación de la tradición judía.
El recorrido puede continuar hasta el Museo Arqueológico, instalado en un edificio mudéjar del siglo XIV. Su colección reúne piezas de diferentes épocas, desde restos prehistóricos hasta vestigios romanos, medievales y mudéjares.
Otro punto destacado es la iglesia de San Pablo, levantada en el siglo XIII sobre una antigua mezquita. El templo reúne elementos románicos, góticos y renacentistas, reflejo de las diferentes etapas históricas por las que ha pasado la ciudad.
La visita conduce finalmente hasta la Plaza Vázquez de Molina, donde se concentran algunos de los grandes símbolos del Renacimiento de Úbeda. Allí destaca la Sacra Capilla del Salvador del Mundo, construida a partir de 1536 por iniciativa de Francisco de los Cobos. Diseñada inicialmente por Diego de Siloé y continuada por Andrés de Vandelvira, fue concebida como panteón familiar y está considerada una de las grandes obras del Renacimiento español. Junto a ella se encuentra el Palacio del Deán Ortega, actual Parador de Turismo, que conserva un elegante patio renacentista.
¿Qué ver en Baeza?
Baeza fue una ciudad amurallada convertida en un fortín defensivo por los almohades. De aquella época aún se conservan vestigios, que la web de turismo Andalucía Mía nos sugiere visitar.
Uno de estos restos del perímetro amurallado es la Puerta de Úbeda. Paso obligado por el casco antiguo y una de las puertas de la muralla que aún quedan en pie.
Junto a la Puerta de Úbeda encontramos la Torre Albarrana, una construcción defensiva que formaba parte de la antigua muralla de origen árabe. La fortificación fue reforzada en el siglo XII durante la época almohade. Actualmente, la torre alberga el Centro de Interpretación Medieval de Baeza, donde se puede conocer mejor el pasado de la ciudad y su importancia estratégica durante la Edad Media.
Desde aquí podemos dirigirnos hacia el Palacio de Jabalquinto, cuya espectacular fachada constituye uno de los ejemplos más destacados del gótico isabelino en Andalucía. El edificio fue levantado a finales del siglo XV y destaca por la abundante decoración de su portada. Justo enfrente se encuentra la iglesia de Santa Cruz, una de las escasas construcciones románicas que se conservan en Andalucía. Fue construida en el siglo XIII, después de la conquista de Baeza por Fernando III, y conserva elementos originales como la puerta de su fachada sur.
El recorrido continúa hasta la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, uno de los grandes monumentos de Baeza. Su aspecto actual responde principalmente a la transformación renacentista del siglo XVI, aunque el lugar tiene un origen mucho más antiguo: anteriormente fue templo romano, iglesia visigoda y, posteriormente, mezquita.
En uno de sus accesos encontramos la Puerta de la Luna, de estilo gótico-mudéjar, con un característico arco de herradura lobulado y un rosetón gótico encima. La ruta termina en la plaza de Santa María, donde se encuentra el antiguo Seminario de San Felipe Neri, fundado en 1660. Tras dejar de funcionar como seminario en 1969, el edificio pasó a formar parte de la Universidad de Baeza.
El patrimonio escondido.
Aparte de los monumentos más conocidos, la guía turística oficial María Jesús Rodríguez, desde su página web Visita Úbeda y Baeza, desde la que diseña, planifica y organiza visitas guiadas por estas dos ciudades, nos habla de que ambas localidades albergan bienes patrimoniales que se encuentran en un lamentable estado de conservación y que, sin embargo, tienen un valor histórico inestimable.
Un ejemplo de estos bienes es la iglesia de Santo Tomás. La Iglesia de Santo Tomás fue uno de los templos más importantes de Úbeda, solo por detrás de la Iglesia Colegial de Santa María de los Reales Alcázares. Se encontraba en el barrio del mismo nombre, en la actual Gradeta de Santo Tomás, junto a la muralla y con vistas hacia la campiña. Fue construida sobre una antigua mezquita después de la conquista cristiana de la ciudad. El templo pertenece al estilo románico tardío, con tres naves, cuatro capillas laterales y una torre. Además de su función religiosa, tuvo un importante carácter funerario para las familias nobles del barrio. Entre sus espacios destacaban la Capilla Mayor, patrocinada por la familia Segura, y la Capilla de la Concepción, promovida por Francisco de los Cobos para albergar el enterramiento de su padre.
Las ruinas del antiguo convento de Madre de Dios del Campo se localizan en un cerro situado junto a la carretera de Torreperogil, a las afueras de Baeza. Su origen se remonta a 1495, cuando Pero Sánchez Romo donó al Convento de la Trinidad un palacio y una capilla situados en este lugar. Posteriormente, ambos edificios fueron reconstruidos durante el episcopado de Benito María, destinándose el palacio a recibir peregrinos. La construcción combinaba elementos renacentistas y barrocos, especialmente visibles en su portada.
El Puente de Ariza es otra de las grandes muestras de ingeniería histórica de Úbeda. Construido entre 1550 y 1560 sobre el río Guadalimar, formaba parte de una importante ruta de comunicación entre Andalucía, La Mancha y el Levante. Fue diseñado por Andrés de Vandelvira y financiado por el obispo Diego de los Cobos y Molina. Construido en sillería, cuenta con cinco bóvedas de cañón y sólidos tajamares. A pesar de su valor histórico, su deterioro ha provocado su inclusión en la lista negra del patrimonio olvidado.
Centro de interpretación del aceite de oliva.
No queremos terminar este recorrido por las ciudades de Úbeda y Baeza sin hacer una mención al Centro de Interpretación del Aceite de Oliva Virgen Extra, ubicado en Úbeda y que cumple una estupenda función en la divulgación de este producto tan importante en la economía de la región. Desde sus instalaciones se organizan catas de aceite, se presentan exposiciones sobre la relevancia cultural del aceite de oliva y se imparten charlas y conferencias.
El Centro de Interpretación del Aceite de Oliva Virgen Extra permite descubrir la cultura del olivar y la importancia que este producto tiene en la provincia de Jaén. La visita combina información y actividades prácticas para conocer la historia del aceite, los métodos tradicionales y actuales de elaboración y el trabajo que existe detrás de cada cosecha. El centro también apuesta por el oleoturismo, con experiencias que permiten acercarse al paisaje del olivar y conocer directamente su entorno. Una de sus propuestas más interesantes son los talleres de cata, donde se aprende a identificar aromas, sabores y las principales características de un aceite virgen extra de calidad. Además, ofrece actividades formativas sobre olivicultura y demostraciones gastronómicas que muestran las posibilidades del aceite tanto en la cocina tradicional como en propuestas más innovadoras.
Esta es solo una pequeña parte de lo que puedes encontrar en Úbeda y Baeza. Una pequeña escapada de unos pocos días que puede dejar en ti un recuerdo difícil de olvidar.